Ángel Domingo

Ángel Domingo

Diletante genético y peatón perezoso, no sabe nadar ni conducir. Como a muchos de su generación, le costó tanto emanciparse que el ginecólogo ejecutó su desahucio del vientre materno por cesárea un domingo, no podía ser otro día, de diciembre con el Valladolid de 1975 tapizado por una espesa niebla. Su cumpleaños siempre cae en puente y eso marca carácter. Inventa historias para entretenerse en los paseos porque es incapaz de atrapar los sueños. Se pierden entre las plumas de la almohada. Un guiño cursi, de vez en cuando, no hace (mucho) daño.
Desde la ventana de la agencia Pencil Ilustradores, donde finge trabajar mientras se sirve cafés constantemente, contempla un paisaje sembrado por la imaginación de los autores con los que colabora. Compagina esta labor, de tanto en cuando, con la publicación de artículos en diferentes medios, la redacción de discursos y guiones, talleres creativos y de comunicación por algunos rincones del mundo, los garbeos con su perro BoB y la siesta.
Hasta el momento, la mayor parte de su obra está dirigida al público infantil. Sus libros han sido traducidos a brasileño, francés, inglés, catalán y japonés.
“Si eres feo no puedes permitirte faltas de ortografía” es una de sus máximas vitales.

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